Todo por culpa del Negro Zumbón
Tengo ganas de bailar el nuevo compas... ¿Por qué razón me quedo inmóvil? ¿Por qué quedar pasmado ante la vasta gama de ritmos complacientes a mis sentidos? Sí, la aguja navega entre surcos guapachosos de vinilo, pero mi esqueleto en veces se resiste. Se resiste a recibir una descarga de placer. Será el mal de ojo, serán las ampollas de los pies por los zapatos que me van algo apretados, será que me invitan a la pista y no quiero. Será que crecí con un estigma de autocensura, o quizas nací con dos pies derechos y nomás no la hago. ¿Pero... y si voy? ¿Pero... y si se rien de mi? Y esque ese negro luego me hace bulla y mal me hace sentir. Mira, esa pareja baila rebien. Mejor los veo y así se me pega algo. Esa voltereta estuvo buena. Mano izquierda sujetando su derecha y la izquierda en la cintura mientras su diestra en el hombro. Ya le voy agarrando la onda. Esa melodía si me gusta. Y esque yo apenas voy aprendiendo. Un pie cruzado hacia atras jugando con el talón un poco. Aquí le doy la vuelta. Aún un poco tieso, pero ya me iré soltando poco a poco. Ojalá así fuera todo de fácil. Por que no lo es así, ¿o si? Mañana hay danzón. ¡Que bien, seguro estoy aquí!
Excelente tema. Un gran abrazo
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